🎬 Vis a Vis (2025)
La nueva entrega recupera la tensión claustrofóbica y el pulso feroz que definieron a la serie original. La dirección apuesta por primeros planos nerviosos, luces crudas y un ritmo que no da respiro, mientras el elenco femenino vuelve a ser el motor emocional. Hay nostalgia, sí, pero el guion se atreve con dilemas morales más oscuros y un comentario social actualizado. Algunas subtramas se estiran, pero el cierre de episodios golpea con fuerza. Un regreso áspero, contundente y, sobre todo, necesario.
🎬 Harley Davidson & The Marlboro Man (2025)
Este reboot destila gasolina, cuero y polvo del desierto con una química de colegas que funciona desde la primera escena. Las persecuciones sobre dos ruedas están filmadas con brío y una banda sonora que ruge. El guion, sin embargo, coquetea con clichés del “buddy movie” y a veces confunde actitud con profundidad. Cuando baja el humo, queda un entretenimiento musculoso, con carisma y suficientes tiros de adrenalina para los amantes del asfalto.
🎬 The Thursday Murder Club (2025)
Encantadora, ingeniosa y sorprendentemente emotiva, la adaptación del best seller de Richard Osman entiende que el misterio es tan importante como la calidez de sus personajes. El grupo de jubilados detectives roba cada escena con humor seco y humanidad, y los giros llegan con elegancia más que con estridencia. Algún tramo central pierde ritmo, pero la puesta en escena y el corazón de la historia lo compensan. Una “cozy mystery” que te abraza… y de paso te engaña con estilo.
🎬 Colombiana 2 (2025)
Regresa la venganza en clave de ballet de acción: planos nerviosos, peleas cuerpo a cuerpo y persecuciones que sudan peligro. La protagonista carga cicatrices nuevas y el film explora el costo humano de vivir entre balas. El montaje hipercinético a veces sacrifica claridad, pero cuando la coreografía respira, deslumbra. No reinventa el género, aunque entrega intensidad y una heroína que sigue siendo puro filo.
🎬 Verity (2026)
Psicothriller de atmósfera sofocante que hace de la duda su arma más afilada. La película juega con narradores poco fiables, páginas malditas y una casa que parece expirar secretos; cada plano sugiere que lo real es apenas una versión conveniente. Las interpretaciones son magnéticas y el diseño sonoro te hace sentir el latido de la culpa. El acto final dividirá al público, pero es imposible salir indiferente. Una adaptación oscura, hipnótica y cargada de veneno.